jueves, 6 de octubre de 2016

Reflexión en relacion a las TICS

                                                   Breve reflexión en relación a las TICS
En una perspectiva histórica, y guiándonos a través de la investigación de Philippe Aries,  “la juventud es el período destinado a la  educación para la vida activa, y en la sociedad moderna la educación es la base del desarrollo. ... El foco debe estar en la nueva relación histórica entre individuo y sociedad, que se desarrolló en el siglo XVIII en la era pre-industrial y, más tarde, en la sociedad industrializada. ... La juventud fue la respuesta al desarrollo productivo de la sociedad burguesa. El individuo burgués tuvo que desarrollar sus potencialidades individuales para encarar la vida productiva y política y para administrar sus propios intereses en esta vida. La juventud se desarrolló en el sistema escolar, que se volvió el principal agente del `desarrollo de las potencialidades individuales’. ... La vida escolar es el contexto básico o crucial de la juventud”.2 Así vemos que, además, está inscripta en una relación de poder.
Según Ariés, “la construcción social de la juventud requería la aparición de otros conceptos: la familia o el espacio familiar y la infancia, verificables recién a partir del siglo XVII y solo en el seno de las clases altas durante su etapa inicial. Junto a la infancia, aparecerá una institución: la escuela. Infancia, familia y escuela permanecerán firmemente relacionadas.” La familia, “conformará un nuevo sistema de relaciones sociales que aparece casi como respuesta a la pérdida de la posesión de la tierra. Este sería uno de los puntos de partida para el surgimiento de la familia burguesa.
Por otra parte, “solamente cuando la estructura social hace posible los lazos directos entre los adolescentes, pueden estos desarrollar el sentimiento de particularidades propias y de una conciencia común... En los tiempos modernos, es únicamente la escuela la que, al distribuir a los jóvenes estrictamente según su edad, los aproximó y estableció entre ellos contactos estables e institucionales. Esta separación del mundo de los adultos explica el hecho de que en el círculo de jóvenes se expresaran y fortificaran las tendencias específicas de una misma edad, lo cual no podría tener lugar antes, ni podía haber sido imaginado por los jóvenes de ese tiempo. A esta conquista de libertad social, correspondió una nueva tendencia de los adultos a considerar tanto a los niños como a los jóvenes de acuerdo con su edad exacta, lo que entrañó en pedagogía la especificación de los programas y los métodos y, de una manera más general, llevó a reconocer una cierta personalidad propia”.5
En consecuencia, “la juventud surge en la medida en que el desarrollo social exige un período cada vez más largo de preparación de los individuos para su integración a la vida productiva y social, lo que a su vez posibilita una mayor integración intrageneracional, a partir de la estrechez de contactos y vínculos, producto de su situación semejante. Este período vital, caracterizado por el aplazamiento de la entrada en la vida productiva y social,

Para algunos filósofos posmodernos, como Gilles Lipovetsky, la sociedad posmoderna está sostenida por el consumo y la comunicación. En el nuevo narcisismo, “el individualismo posmoderno”, se caracteriza por el impulso de los deseos de autonomía individual, un repliegue de las personas sobre sí mismas, en persecución de sus intereses privados a fin de lograr una mejor vida para ellas mismas, del culto al cuerpo, a las relaciones y al placer16. Todo expresado en un conjunto de nuevos valores. Visto de este modo, se trataría de un cambio social y cultural, que encarna un neohedonismo fin de siecle, al que no habría mucho que reprocharle17. Un aporte interesante de Lipovetsky,  es su visión de la emergencia pública de este nuevo individualismo en los sucesos de mayo del 68. Esta interpretación ochentista, producida a cierta distancia de los hechos y desprovista ya del apasionamiento político, señala que, en aquellas jornadas de fuertes gestos revolucionarios, contra la sociedad de consumo, un régimen paternalista y la burocratización capitalista; junto a la muy ostensible e intensa actuación colectiva, y principalmente juvenil, no menos cierto es que “el movimiento se caracterizó por reivindicaciones y valores de esencia individualista que han pasado, frecuentemente, inadvertidos”.

En relación a los tiempos de cambio el autor enfatiza que  “a partir de los cambios sobre los que venimos exponiendo y, en particular, la nueva socialización a que están sometidas a todas las vidas, generada por la omnipresencia avasallante de los medios, e inclusive el ingreso a la escuela media de muchos jóvenes de sectores anteriormente excluidos de esta institución, el panorama, afirmamos, ha cambiado radicalmente. Estos jóvenes, adquieren una condición juvenil, ciertamente diferenciada de la de los jóvenes de clase media, pero no puede hoy seguir diciéndose, ya sea porque participen del mercado de trabajo, ya sea porque no asistan a la escuela, que se trata de adultos menores sin juventud”.
A modo de síntesis podemos afirmar que las nuevas tecnologías en las comunicaciones conforman un set de sistemas y metodologías en relación al dialogo, potenciando las  distintas formas de interacción social, actualmente las tecnologías conforman una gama de nuevos signos en el transporte de información, y las aulas son el espacio de aplicación.

Fuente: http://bibliotecavirtual.clacso.org.ar/clacso/gt/20101023013657/balardini.pdf  

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